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miércoles, 21 de septiembre de 2011

...Historias de la Edad del Pavo...

Cuando todavía era una adolescente con aparato en los dientes y acné juvenil, fui al cumpleaños más absurdo de toda mi vida. Les cuento:

Debió de ser a principios del mes de Septiembre, despidiendo la época estival y ya más cerca de “la vuelta al cole” que de las sandalias y las bermudas. Estaba pasando mis últimos días de vacaciones en la capital y mi prima me propuso un plan que en un principio sonaba irrechazable: pasar el día con sus amigas celebrando el cumpleaños de una de ellas. Hasta aquí todo sonaba estupendo. El problema vino cuando descubrimos que la homenajeada era la que decidía el plan.

  Le llamaremos María para mantener su anonimato, pero he de decir que recuerdo a la perfección nombre y apellidos. El caso es que María era una auténtica fanática del fútbol y su único sueño en ese momento era conocer a Fernando Redondo y poder invitarle a pasar el día de su cumpleaños con ella y con sus amigas en una famosa cadena de comida rápida. Como era de esperar entre una decena de muchachitas que no alcanzaba apenas los quince, aquello nos parecía un plan irrechazable, así que, invitación incluida, nos dirigimos a ver uno de sus primeros entrenamientos de la temporada, algunas de ellas ataviadas con camisetas del Real Madrid. Pero todo fue en vano, porque Redondo, por aquel entonces un joven de melena alisada al más puro estilo japonés, no hizo ni el más mínimo ademán de parar su coche.

 
Ante la tristeza de María, decidimos hacer una mini parada para comer y, con el postre todavía en la garganta, salimos a la calle para aposentarnos durante alrededor de unas cinco horas, han leído bien, en el banco que estaba enfrente de la casa del jugador madridista, porque como ya les comenté, ella estaba profundamente enamorada de él y se sabía vida, obra, milagros y, como no, su dirección…

Lo cierto es que yo creí morir de un ataque de nervios, porque nunca me ha gustado el fútbol y hasta entonces apenas sabía quién era ese jugador que traía por el camino de la amargura a la amiga de mi prima, que ni siquiera el día de su cumpleaños, pudo conseguir ver de cerca al hombre que amaba en la distancia…

(Pronto habrá novedades en el blog, que les iré comunicando a su debido momento...)





4 comentarios:

Anónimo dijo...

...y a pesar de eso, resulta usted encantadora...

Luna dijo...

Esta historia,si que la recuerdo,¡que horror!
Besitos.

Chiyochang dijo...

Hay historias, que aunque parezcan ficción, son reales como la vida misma...

Anónimo dijo...

Hay que penitameda ):
Pobrecilla la felicitas el dia de su cumpleaños de mi patre