Yo no soy abogada y no entiendo de leyes, no les quiero engañar, pero de veras les digo que cada vez confío menos en la justicia española. Por poner dos ejemplos de actualidad y de lo más mediáticos, esta semana me he quedado ojiplática con la sentencia del caso de Marta del Castillo. 20 años para Miguel Carcaño y el resto, en libertad...
Durante años se han llenado platós de televisión con testimonios que hablaban de este caso. Desde una familia destrozada por el dolor y la incertidumbre de no saber dónde se encuentra el cuerpo de su hija, hasta amigos e incluso, aunque parezca sorprendente, uno de los inculpados en el caso: Un muchacho con acné juvenil y piercings cubriendo su rostro que ejercía labores de portavoz suplicando a los culpables que dijesen donde estaba Marta. Sinceramente, no doy crédito, que el cuerpo de policía, la justicia española, NADIE, haya logrado que tres jovenes, algunos menores y otros que apenas rozaban la mayoría de edad, digan qué hicieron esa noche. Y luego dicen en las series americanas que el crimen perfecto no existe: Que se lo digan a esta panda... Asombrada me he quedado estos últimos meses, viéndoles desfilar uno a uno ante el juez, dando unas explicaciones que nadie se puede creer... Y me pregunto qué estarán haciendo ahora, un domingo a las 18.31 horas, con toda la libertad y el desahogo que puede suponer el estar libre de toda culpa... Y si me paro a pensar, llego a la conclusión de que no pensarán, porque no tienen conciencia, ni tienen ese martillo que golpea la cabeza de todo ser humano cuando se siente culpable... Y es que así estamos, señores, en un pais en el que matar es menos grave que robar un ultramarinos porque no tienes nada que llevarte a la boca...
Y de pronto, como quien no quiere la cosa, descubrimos que en nuestra realeza, no es oro todo lo que reluce y que no hay ladrones sólo en barrios de chabolas, sino también los hay de guante blanco y con palacetes en Pedralbes, aunque a muchos todavía les cueste creerlo... Me temo que nadie le explicó a Iñaki, marido de la Infanta Cristina, que la avaricia rompe el saco y que no es bueno vivir por encima de tus posibilidades y, me temo también, que a nuestro monarca nadie le explicó que no hay más ciego que el que no quiere ver...




2 comentarios:
Me ha gustado, y por supuesto, comparto hasta las comas de esta entrada tuya. Yo cada día confío menos y me digo que vale más un buen padrino que nuestra justicia...
Un abrazo
PD: Que sepas que el yerno se irá de rositas, y sino, tiempo al tiempo.
Si, la verdad es que asusta y da miedo esta justicia que tenemos. Aqui lo que vale es tener un buen padrino, ser una folclórica o la mujer de un torero... Los demás, no podremos robar ni un chupa chups...
Gracias por seguirme en el blog, querida Beatriz!!
Chiyochang.
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